Mostrando entradas con la etiqueta jubilación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jubilación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de noviembre de 2012

5 razones para empezar a ahorrar para la jubilación


Si por algo se están caracterizando estos últimos años es por las severas medidas de ajuste que se están aplicando para reflotar nuestra economía. El mercado laboral, la educación, la sanidad... y también el sistema público de pensiones se han visto afectados por las reformas. En este último campo, la medida más contundente y reciente que se ha implantado procede de la Ley 27/2011, del 1 de julio del año pasado. La normativa supuso la subida de forma progresiva de la edad de jubilación hasta llegar a los 67 años en el año 2027. Igualmente ha modificado el sistema de cálculo de la pensión, que ha pasado de tomar los 15 últimos años de la vida laboral a 25, con una aplicación paulatina hasta 2022. Pero previsiblemente habrá más modificaciones.
Muchos dan por hecho que en un futuro cercano el cálculo de la pensión se realizará abarcando toda la vida laboral. Y también se especula con una posible reducción de los plazos para la implantación de la jubilación a los 67 años en fecha más temprana a 2027. Por ello, se incrementa un poco más la importancia de planificar esta etapa de la vida mediante el ahorro particular, en forma de plan de pensiones o a través de otro sistema de previsión social complementario. He aquí cinco razones para hacerlo:
1. Pensiones menguantes: La última reforma anunciada por el Gobierno tiene una consecuencia clara: las pensiones se reducirán una media del 30%, según cálculos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA). Las peculiaridades son muchas y dependen del perfil de cada trabajador. Pero lo que está claro es que, por lo general, las pensiones de las próximas generaciones serán mucho más bajas. La evolución demográfica es otro de los argumentos que invita a pensar que en un futuro próximo habrá que repartir la tarta entre muchos más comensales: «Los jubilados vivirán cada vez más años, lo que supone que van a recibir una pensión durante mucho más tiempo que en el pasado», comenta Paula Satrústegui, de Abante Asesores. En la actualidad, un 16% de la población es pensionista y un 70% trabajadores, que sostienen sus prestaciones. Pero, en el año 2030, alcanzar un equilibrio será mucho más difícil teniendo en cuenta que se calcula que los jubilados representarán un 36% de la población y los trabajadores apenas rebasarán el 52%. Julio Fernández, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles, calcula que la pensión futura pasará a rondar un 66% de la actual, con la aplicación de los cambios anunciados.
Concienciarse de que se cobrará menos prestación pública es más que necesario, al igual que ahorrar todo lo que se pueda de forma privada. Jorge García García, director del área de vida y pensiones de Generali, afirma que los cambios provocarán un ajuste en las cuantías de las pensiones futuras, además de retrasar el momento de su percepción.
2. Más recortes a la vista: Previsiblemente los recortes no terminan con los cambios anunciados. Los expertos estiman que siguen haciendo falta más medidas que garanticen la viabilidad del sistema. Algunos, como Ángel Martínez Aldama, director general de Inverco, dan por hecho que se implantará un sistema (el denominado factor sostenibilidad) que supondrá hacer una revisión periódica del cobro de la pensión en función de factores como la evolución de la esperanza de vida. Según vaya creciendo la esperanza de vida, habrá que cambiar, con periodicidad casi automática los indicadores de cálculo para las pensiones. Otro motivo más que pone en evidencia la necesidad de ahorrar con vistas a esta etapa de la vida. Para Jorge García, el sistema público de pensiones es un logro social que debe evolucionar y adaptarse al nuevo entorno económico y a las expectativas de vida para ser sostenible.
3. Sistema ineficiente: La ineficiencia del sistema español es un tema comentado en numerosos foros de expertos en pensiones. En la actualidad, la tasa bruta de sustitución en España (es decir, el porcentaje de pensión que se cobra sobre el último salario bruto) alcanza el 81,2%, lo que contrasta con el 42% de Alemania, el 31% de Reino Unido o el 39,4% de Estados Unidos. Se trata de un porcentaje muy alto. Una de las propuestas para que el sistema sea más eficiente y competitivo es que se reduzca esta tasa y se incremente el peso de los fondos de pensiones privados, ámbito en el que suspendemos. En cualquier caso, en opinión de Amador Moreno, director general de Aviva Vida y Pensiones, no hay que pensar que el sistema público desaparecerá. «Seguramente, evolucionará hacia un sistema mixto de cotizaciones públicas y privadas obligatorias, con beneficios fiscales para el ahorro a largo plazo destinado a la jubilación», opina.
4. Previsión insuficiente: Los datos sobre el ahorro actual en planes de pensiones y productos de previsión social son claramente insuficientes, sobre todo si se compara con la media europea. Según datos de Inverco, los fondos de pensiones en España sólo representan un 8,1% sobre el PIB, frente al 101,2% de Suiza, el 73% de Estados Unidos o el 73% de Reino Unido. La media de la OCDE se coloca en el 67,6% del PIB. España está a años luz de alcanzar cifras similares. Además, la concienciación choca con la realidad. Según la última Encuesta Internacional de Hábitos Financieros de ING, un 73% de los españoles está preocupado por su jubilación, pero sólo un 29% tiene planes de pensiones.
La crisis, como es lógico, tampoco está ayudando en este sentido. Según datos de Inverco, las aportaciones a los sistemas individuales han caído un 40% en los últimos cuatro años. En 2007 alcanzaron los 5.242 millones de euros, mientras que en 2011 se redujeron hasta los 3.142 millones. En el ámbito de los planes de pensiones de empleo, España también tiene mucho que mejorar. Su peso actual sobre el PIB apenas supera el 4%, frente a porcentajes superiores al 40% de Alemania, Holanda o los países nórdicos.
5. Jubilados arrepentidos: Si muchos jubilados pudieran retroceder en el tiempo, posiblemente aprovecharían su retorno al pasado para esforzarse un poco más por ahorrar de forma particular. Según el último Observatorio de Pensiones de Caser, los actuales jubilados confirman que su pensión no les llega para mantener su nivel de vida anterior, un buen dato para invitar a la reflexión y al cambio. Sobre todo, teniendo en cuenta que la situación futura será peor. Con todo, los datos de los actuales trabajadores también dejan mucho que desear: según el informe de Caser, un 63% de los encuestados considera insuficiente el ahorro que tienen acumulado para su jubilación. Guillermo de la Dehesa, presidente de Aviva España, afirma que no es que en España no se ahorre, pero se debe ahorrar mejor. «Una parte del ahorro a corto plazo no finalista y no previsional debería orientarse hacia un ahorro a largo plazo capaz de generar estabilidad y eficiencia en la asignación de recursos en nuestra economía», señala.

Fuente: ABC

lunes, 30 de julio de 2012

¿Conviene contratar un Plan de Pensiones?

El continuo ajuste del déficit público y el decrecimiento exponencial del superávit de la Seguridad Social (reducido a la mitad con respecto al pasado ejercicio) indican que la restricción de prestaciones se va a generalizar en los próximos años. Y entre éstas, quizás la más sensible: las pensiones. ¿Qué hacer para garantizar los subsidios de jubilación del futuro? Los planes de pensiones vuelven a estar en el punto de mira. ¿Cuáles son sus beneficios e inconvenientes?

La última reforma laboral ha asentado las bases de las futuras jubilaciones. Las principales modificaciones: la extensión de la edad de jubilación (de 65 a 67 años) y el alargamiento del período de base de cotización (pasando de 15 a 25 años). Lo cual se resume en dos cosas: más años trabajados y considerable pérdida del valor adquisitivo de la pensión. Anteriormente para cobrar el 100 %  de la misma era necesario haber cotizado 35 años, en el futuro será de 37, y el cómputo se calculará sobre 10 años más, con lo que la cuantía caerá considerablemente.

El poder adquisitivo de los pensionistas disminuirá en los próximos años

Ante este panorama, los planes de pensiones ofrecen una alternativa atractiva de ahorro. Sobre la mesa, un plan de pensiones es una cartera de inversión dirigida por una entidad financiera, acumulando un beneficio en función de la rentabilidad y la duración de las aportaciones del mismo. El valor se calcula diariamente y para ello se divide el dividendo del patrimonio total del fondo por el número de participantes. El plan de pensiones privado está pensado para servir como un complemento de la jubilación, no como un sustituto, por lo que debe ser considerado como una opción de ahorro, aunque esté regulado como un producto de inversión, eso sí, con beneficios fiscales.

Sin duda el principal beneficio de un plan de pensión es intangible: la seguridad del futuro. Aun así, es recomendable intentar traducir económicamente dicho concepto abstracto, pues a la larga puede suponer una desinversión. Para empezar hay que calcular bien la relación entre la inversión y el dividendo, esto es, la productividad, y sumarlo después al ahorro fiscal (por ejemplo, la diferencia entre tener un depósito en un banco).

Barajando los últimos datos disponibles, la cuantía de los planes de pensiones ha decrecido en España considerablemente, en parte debido a su baja rentabilidad  (en ocasiones por debajo de la inflación) una tendencia acorde a la experimentada a nivel mundial en 2010, año en el que se una recesión de los planes de pensiones y sus beneficios. Sin duda, las pensiones futuras irán en detrimento del poder adquisitivo de los prestatarios. El ahorro o el plan de pensión pueden ser una buena ayuda, pero cuál contratar dependerá de su rentabilidad.

lunes, 2 de julio de 2012

LOS ESPAÑOLES PREFIEREN JUBILACIÓN MÁS BAJA

¿Cómo ve la transición a la jubilación? ¿Cree necesaria una reforma de pensiones? ¿Hay que trabajar más años para compensar los costes derivados del aumento de la esperanza de vida? ¿Las futuras generaciones de jubilados estarán mejor o peor que los jubilados en este momento? Un mar de dudas planea sobre la Seguridad Social; la crisis ha hecho mella en los ingresos y desatado un mar de dudas sobre la solidez del sistema de pensiones en el presente y en el futuro, una situación que ha vuelto a abrir el melón de nuevas reformas.

La aseguradora Aegon España ha elaborado un estudio sobre la jubilación basado 9.000 encuestas realizadas en España, Francia, Alemania, Hungría, Holanda, Polonia, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos en el que se analizan también las opiniones de los trabajadores sobre el papel del Estado y el sector privado en las pensiones, así como el impacto que la crisis tiene sobre sus planes de jubilación, junto con su grado de prevención económica para la misma, que en España está bajo mínimos.

De entre todas las respuestas, una de ellas sobresale sobre las demás en el informe «la cara cambiante de la jubilación». De trabajar más, nada de nada; es prerible, incluso, afrontar recortes de prestación como mal menor. Y es que el 48% de los encuestados en nuestro país cree que no debería ampliarse la edad de jubilación (la última reforma de pensiones elevaba hasta 67 años la edad). Un 26% piensa que sí debería aumentar la edad de jubilación salvo para trabajadores que tienen oficios de riesgo o manuales.

Pese a estos resultados, la mayoría (94%) de los encuestados (1.000 personas), consideran necesaria la reforma de las pensiones. De ese porcentaje, un 49% es partidario de una propuesta equilibrada con reducciones en pagos individuales y subidas de impuestos, un 30% piensa que habría que aumentar los fondos para las pensiones mediante una subida de impuestos y el 15% optan por reducir el coste total de las pensiones mediante la reducción del valor de los pagos de la pensión individual.

Adiós «jubilación dorada»

El estudio de Aegon apunta a España como uno de los países más pesimistas sobre el futuro de su sistema de pensiones. El antiguo concepto de «jubilación dorada» desaparece para dar paso a un clima de desconfianza, en el que un 70% de los españoles considera que las futuras generaciones tendrán una jubilación con peor calidad de vida. Sobre su situación personal, el 29% de los encuestados confía en mantener un buen nivel de vida tras su jubilación, frente a un 45% que no lo cree así, lo que supone un índice de pesimismo mayor que la media en Europa. Curiosamente, hay una sensación más positiva entre el grupo de edad de menores de 25 años, de los cuales un 14% cree que su jubilación será mejor que la de la generación actual. Sin embargo, el porcentaje de los que opinan que tras jubilarse conseguirán el dinero que necesitan para vivir se reduce al 7% frente al 15% de la media europea.
Los recortes ejercen también su influencia en la planificación de la jubilación a medio o largo plazo. Solo un 32% de los encuestados cree que podrá dejar de trabajar por completo cuando llegue su edad de jubilación y un 60% opina que deberá trabajar durante más años para poder jubilarse en buenas condiciones; el mismo porcentaje que se declara consciente de que tendrá que empezar a planificar su jubilación. Sin embargo, hay también un 55% de encuestados que, aunque cree que es importante ahorrar para la jubilación, no piensan que sea prioritario en este momento.

Poco preparados

El informe desvela que España está por debajo de la media europea en el denominado índice de preparación para la jubilación. Este índice se ha establecido teniendo en cuenta el grado de compromiso en seis puntos básicos -responsabilidad, conocimiento, comprensión, planificación, ahorro y expectativa - para determinar cómo se prepara la población de cada país. Aunque un 64% de los españoles encuestados otorgó una valoración alta a la necesidad de planificar su jubilación, esa conciencia no se traduce en una acción práctica; solo un 26% lo está haciendo de forma activa, lo que supone la mayor brecha entre comprensión y ahorro de todos los países encuestados, a excepción de Polonia.
Esta diferencia se explica por factores como el alto índice de desempleo, las fuertes medidas de austeridad y la confianza que se tuvo durante años en el sector inmobiliario como uno de los pilares de los planes de jubilación. Todo ello impide a los españoles invertir tanto como querrían en sus planes de jubilación y deja a España con un nivel de 5 puntos, tres décimas por debajo de la media europea (5,3), igualada con Polonia y solo por delante de Hungría (4,8).